Me dijo mi amigo Beto, que estuviera siempre listo, porque una gata quiere comerme, pero no sabe que estoy preparado en artes marciales, y aqui estoy, afilando mis poderosas garras, y haciéndome el peinado de guerra, así que, gata ven cuando quieras, que te estoy esperando para hacerte trizas. (que bueno que tengo un Sensei tan bien capacitado).
jueves, 2 de octubre de 2008
martes, 30 de septiembre de 2008
El Tren de la Vida.
La vida no es más que un viaje por tren: repleto de
embarques y desembarques, salpicado de accidentes,
sorpresas agradables en algunos embarques, y profundas
tristezas en otros.
Al nacer, nos subimos al tren y nos encontramos con algunas
personas las cuales creemos que siempre estarán con nosotros
en este viaje: nuestros padres.
Lamentablemente la verdad es otra. Ellos se bajarán en alguna
estación dejándonos huérfanos de su cariño, amistad y su compañía
irreemplazable. No obstante, esto no impide a que se suban otras
personas que nos serán muy especiales.
Llegan nuestros hermanos, nuestros amigos y nuestros maravillosos
amores. De las personas que toman este tren, habrá los que lo hagan
como un simple paseo, otros que encontrarán solamente tristeza
en el viaje, y habrá otros que circulando por el tren, estaran siempre
listos en ayudar a quien lo necesite.
Muchos al bajar, dejan una añoranza permanente; otros pasan tan
desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon el asiento.
Es curioso constatar que algunos pasajeros, quienes nos son tan queridos
se acomodan en vagones distintos al nuestro. Por lo tanto, se nos obliga
hacer el trayecto separados de ellos. Desde luego, no se nos impide que
durante el viaje, recorramos con dificultad nuestro vagón y lleguemos
a ellos, pero lamentablemente, ya no podremos sentarnos a su lado pues
habrá otra persona ocupando el asiento.
No importa, el viaje se hace de este modo; lleno de desafíos, sueños,
fantasías, esperas y despedidas... pero jamás regresos.
Entonces, hagamos este viaje de la mejor manera posible.
Tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en
cada uno, lo que tengan de mejor.
Recordemos siempre que en algún momento del trayecto,
ellos podrán titubear y probablemente precisaremos entenderlos
ya que nosotros también muchas veces titubearemos,
y habrá alguien que nos comprenda.
El gran misterio, al fin, es que no sabremos jamás en qué estación
bajaremos, mucho menos donde bajarán nuestros compañeros,
ni siquiera el que está sentado en el asiento de al lado.
Me quedo pensando si cuando baje del tren, sentiré nostalgia.
Creo que sí. Separarme de algunos amigos de los que me hice en
el viaje será dolorido. Dejar a que mis hijos sigan solitos,
será muy triste. Pero me afierro a la esperanza de que,
en algún momento, llegaré a la estación principal y tendré la
gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían
cuando embarcaron.
Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré con que el equipaje
creciera y se hiciera valiosa.
Hagamos con que nuestra estadía en este tren sea tranquila,
que haya valido la pena. Hagamos tanto, para que cuando llegue
el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje añoranza
y lindos recuerdos a los que en el viaje permanezcan.
Creo

lunes, 29 de septiembre de 2008
Gallito Felipe (houdini)
He aquí al Gallito Felipe, aplicando las diferentes enseñanzas que como boina verde del imperio, le estoy enseñando, escapismo, (por si alguna de las insurrectas lo quiere apresar para encerrarlo en su trinchera-escritorio) ya saben de quien hablo.
Y buena educación, porque hay que saber saludar a la jefecita hermosa.

sábado, 27 de septiembre de 2008
miércoles, 24 de septiembre de 2008
Carta de un hombre
1) Nos importa un carajo cuánto pesan. Es fascinante tocar, abrazar y acariciar el cuerpo de una mujer. Pesarla, no nos proporciona ningún efecto
2) No tenemos la menor idea de lo que es un talle. Nuestra evaluación es visual. Es decir, si tiene forma de guitarra, está buena. No nos importa cuánto mide en centímetros. Es una cuestión de proporción, no de medida.
3) Las proporciones ideales del cuerpo de una mujer son: Curvilíneas, pulposas, femeninas... Esa clase de cuerpo que de un solo golpe de vista uno identifica sin duda alguna y en una fracción de segundo.
Las flaquitas que desfilan en las pasarelas, siguen la tendencia diseñada por modistos, que dicho sea de paso, son todos maricas, y odian a las mujeres y compiten con ellas. Sus modas son, lisa y llanamente, agresiones al cuerpo que odian porque no pueden tener.
4) No hay belleza más irresistible en la mujer que la feminidad y la dulzura. La elegancia y el buen trato, son equivalentes a mil Viagras
5) El maquillaje se inventó para que las mujeres lo usen. Usenlo. Para andar a cara lavada, estamos nosotros.
6) El pelo, cuanto más largo, mejor. Para andar con el pelo corto, estamos nosotros
7) Las faldas se inventaron para que luzcan sus magníficas piernas. ¿Para qué carajo se las tapan con pantalones anchos? ¿Para que las confundan con nosotros?
8) Una ola es una ola, las caderas son caderas y punto. Si la naturaleza les dio ese aspecto curvilíneo, es por algo y reitero: a nosotros nos gustan asi. Ocultar esas curvas, es equivalente a tener tu mejor sillón embalado en el sótano.
9) Es una ley de la naturaleza que todo aquel que se casa con una modelo flacucha, anoréxica, bulímica y nerviosa al poco tiempo se elige una amante pulposa, simpática, relajada y llena de salud.
10) Entendámoslo de una vez, traten de gustarnos a nosotros, no a ustedes, porque nunca van a tener una referencia objetiva de cuán lindas son de mujer a mujer. Ninguna mujer va a reconocer jamás delante de un tipo que otra mujer está linda.
11) Las jovencitas son lindas... Pero las de 35 para arriba, son el verdadero plato fuerte. Por Karina Mazzocco, Eva Longoria, Angelina Jolie o Demi Moore somos capaces de cruzar el Atlántico a nado.
12) El cuerpo cambia. Crece. No pueden pensar, sin estar psicóticas, que les puede entrar el mismo vestido que cuando tenían 18 años. Además, una mujer de 40, a la que le entre la ropa de cuando tenía 18, o tiene problemas de desarrollo, o se está autodestruyendo.
13) Nos gustan las mujeres que saben manejar su vida con equilibrio y saben manejar su natural tendencia a la culpa. O sea: la que cuando hay que comer, come con ganas (la dieta vendrá en setiembre, no antes); cuando hay que hacer dieta, hace dieta con ganas ( no se sabotea ni sufre); cuando hay que tener intimidad de pareja, la tiene con ganas; cuando hay que comprar algo que le gusta, lo compra; cuando hay que ahorrar, ahorra.
14) Algunas líneas en la cara, algunos puntos de sutura en el vientre, algunas marcas de estrías, no les quitan su belleza. Son heridas de guerra, testimonio de que han hecho algo con sus vidas, no han estado años en formol ni en un spa. ¡Han vivido!
El cuerpo de la mujer es la prueba de que Dios existe. Es el sagrado recinto donde nos gestaron a todos los hombres, donde nos alimentaron, nos acunaron, que nosotros sin querer las llenamos de estrías, de cesáreas y demas cosas que tuvieron que ocurrir para que estemos vivos.
Cuídenlo. Cuídense. Quiéranse.
La belleza es todo eso. Todo junto.
Un hombre.














