Querida Sol, esperamos y confiamos que tu linda perrita se restablezca por completo. ¡Que linda que es! parece de peluche. Ya verás como pronto volverá
a corretear junto con tus otras mascotas. Por favor, mantennos informados, si?
viernes, 28 de noviembre de 2008
Una de nuestras mascotitas
Hoy esta triste mi casa ,una de nuestras "nenitas" está muy enfermita en la clínica veterinaria , Ella llegó hace dos meses aproximados ,fuimos a la feria a las compras semanales de vegetales cuando vimos que había una cajita con 2 perritos ,mi hija al verla con su carita tan tierna y que los niños la apretaban y se la pasaban de mano en mano ,la pide y me dice que donde caben 2 ,caben 3 perritas ,asi que la trajimos cuando aún no cumplía dos meses venía sucia mal cuidada y la llevaron para dejarla como una señorita con vestido y todo .Pasada la cuarentena en que debía estar para ver si traía alguna enfermedad la sacan a pasear a la playa ,ese día era su primera salida así es que se volvió loquita corriendo y jugando con sus "hermanas "mayores .En un momento se separa del grupo hacia algo que había en la arena lo cuál lame y a los dias empieza con problemas estomacales ,vómitos ,fiebre .Nos dicen que ha contraído una bacteria y que ella ha reaccionado mal al tratamiento ,así que hospitalizada está y nosotros rogando que evolucione bién y esté luego de vuelta en casa .
domingo, 23 de noviembre de 2008
Soldado así
Madre dicen que debemos
ir a matar o a morir
y los que lo dicen madre
nos están matando aquí.
Soldado así yo no quiero
soldado yo
soldado contra mi hermano
soldado no.
Frente al tirano y sus leyes
yo mi corazón pondría
para que volviera el aire
por tu casa y por la mía.
Soldado así yo sería
soldado así
soldado junto a mi hermano
soldado así.
José Agustín Goytisolo
viernes, 21 de noviembre de 2008
miércoles, 19 de noviembre de 2008
DUELO

Gallito felipe de vida corta y plumitas largas
verdes como la esperanza con
piquito besador y patitas con destreza
llegaste acompañando del amigo Beto
te adoptamos como nuestra mascotita
en nuestros blogs
adornaste nuestra torta de festejos
reimos con tus travesuras e ingenios
tanto como el pesar que sentimos con tu partida
pero sabemos que en el cielo de las mascotitas estás
jugando y volando ,volando libre !
Un besito Gallito Felipe ,hasta siempre !!
martes, 18 de noviembre de 2008
El secreto de Gallito Felipe
Gallito Felipe tenia un pequeño secreto: sabia que su vida seria corta, de vez en cuando en su pechito sentía como si la vida se le fuera escapando de a poquito. Pero, aún así, agradecía los cuidados que su amigo Beto le proporcionaba. Él fue quien le libró de aquella pequeña cárcel donde vivía en la tienda de animalitos. Sus días ahora transcurrían plácidos y felices. Estaba bien cuidado. Le gustaba jugar junto a su amigo a “chocar esos cuatro”, a hacer funciones de “hipnosis”, e incluso, a su manera, a tararear la canción “Vuela, vuela”. Claro que también sentía una especial predilección por sus amigas blogeras, aquellas que siempre le mandaban mensajes llenos de cariño y a las que hacia reír con sus andanzas (por ejemplo, la de abrir la puertecita de su linda casita). Hasta sin rubor permitió que se le fotografiara recién salido de su primer baño, claro, como se sabia guapo no le importaba que se le retratara con sus plumitas bien mojadas.
Así que, cuando definitivamente nos dejó, lo hizo de forma silenciosa y discreta, pero, a buen seguro, cada noche cuando sus amigos nos vayamos a dormir, sentiremos en la mejilla un picobesito: es nuestro amigo Gallito Felipe que nos da las buenas noches.
¡Te queremos Gallito Felipe!, siempre estarás con nosotros, en nuestro corazón. Buenas noches y que también tengas lindos sueños. Un besito.
Así que, cuando definitivamente nos dejó, lo hizo de forma silenciosa y discreta, pero, a buen seguro, cada noche cuando sus amigos nos vayamos a dormir, sentiremos en la mejilla un picobesito: es nuestro amigo Gallito Felipe que nos da las buenas noches.
¡Te queremos Gallito Felipe!, siempre estarás con nosotros, en nuestro corazón. Buenas noches y que también tengas lindos sueños. Un besito.
sábado, 15 de noviembre de 2008
"Los motivos del lobo" (Rubén Dario)
El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.
Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.
Francisco salió:
al lobo buscó en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: —¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: —¡Está bien, hermano Francisco!
¡ Cómo! —exclamó el santo—.
¿Es ley que tú
vivas
de horror y de muerte?
¿ La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿ Vienes del infierno?
¿ Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: —¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿ La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas el sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: —En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz rebaños y gente en este país.
¡ Que Dios melifique tu ser montaraz!
— Está bien, hermano Francisco de Asís.
— Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano de Asís,
que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.
Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: —He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. —¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.
****
Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera fuegos de Moloch y de Satanás.
Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.
Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
— En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote —dijo—, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
— Hermano Francisco, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
Y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.
El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos...
Nota: Con mi agradecimiento a "Lobo estepario" por darme a conocer este texto de Rubén Dario, y a vosotros amig@s bloggeros confio que os guste tanto como a mí.
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.
Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.
Francisco salió:
al lobo buscó en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: —¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: —¡Está bien, hermano Francisco!
¡ Cómo! —exclamó el santo—.
¿Es ley que tú
vivas
de horror y de muerte?
¿ La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿ Vienes del infierno?
¿ Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: —¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿ La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas el sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: —En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz rebaños y gente en este país.
¡ Que Dios melifique tu ser montaraz!
— Está bien, hermano Francisco de Asís.
— Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano de Asís,
que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.
Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: —He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. —¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.
****
Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera fuegos de Moloch y de Satanás.
Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.
Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
— En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote —dijo—, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
— Hermano Francisco, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
Y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.
El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos...
Nota: Con mi agradecimiento a "Lobo estepario" por darme a conocer este texto de Rubén Dario, y a vosotros amig@s bloggeros confio que os guste tanto como a mí.
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